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"MARUJAS"
Hay unos personajes invariables y omnipresentes en esta vida: las “marujas”. No faltan en ninguna civilización,raza, núcleo de población o continente habitado. Yo creo que nacen,no se hacen, aunque el entrenamiento tiene mucho que ver.
“Doña Maruja” no tiene porqué ser una señora mayor,no; hay crías que no levantan un palmo del suelo y ya están “marujeando”. Son esas capaces, a los cinco o seis años, de preguntarle a la amiguita: “¿Seguro que esa es tu mamá, no será tu yaya?”, o, “¿Porqué tú mamá tiene bigote y tu papá no?”.
Sobre las “marujas” hay mucha confusión, ancestralmente se piensa que es toda "ama de casa o mujer de mediana o madura edad”, pero no. Para ser “Maruja” también hay categorías, y por eso hay formas de detectarlas.
Una “Maruja” necesita un público, ¡eso es esencial!.
La “Maruja” que se precie está a favor de todo lo convencional y lo practica, o lo hace ver, porque ella está sobre el bien y el mal. La “Maruja” ,de cara a su público, es la que “vive como Dios manda”,está a favor de las “buenas costumbres”, y le gusta la gente “decente”, quiera decir todo eso lo que quiera decir,que yo aún no lo sé.
Hay una coletilla que no falla en el vocabulario de las “marujas”: “seguro que”…”Seguro que luego se quejarán, mira ahora”…”Seguro que estos son tal o cual,no hay más que verlos”, “Seguro que ha sido esa, yo no lo he visto,pero…seguro”…
Si las ves, también hay guiños muy típicos del escalafón marujil: cabeza semi-agachada, mirada avizor (a veces entornan un ojo,para disimular que están mirando), oído preparado apuntando al exterior, brazos cruzados protegiendo la propia integridad tan íntegra…
Una cosa si es seguro: tienen mucha imaginación; lástima que la utilicen mal. En vez de usarla para escribir una novela o para la meditación trascendental, que relaja mucho, la utilizan para aventurarse en la vida del prójimo, y difundirla..según ellas lo han imaginado.
Si se pone a tiro,nadie se libra de la lengua de las “marujas”. No hay que fiarse de que parezcan distraídas, ¡no lo están, nunca! Tú te crees que está ocupadísima fregando el portal diez metros más allá, o intentando entrar en el Word en la otra punta de la oficina, pero ella te oye, te ve y sabe “la verdad”…y muy pronto lo sabrá todo tu entorno. No importa que “tú verdad”, o la verdad a secas, sea otra; ella propaga lo que “seguro que es”.
Eso si, para ser buena “Maruja” hay que saber estar. Que si la pilla el interesado chismorreando, pone cara de ofendida y se defiende con un buen ataque: “¿Es que he dicho alguna mentira?,¡a que no,pues eso!..¡niéguelo si tiene vergüenza, hum!”.
La “Maruja” no mete cizaña, informa. La “Maruja” no miente, saca conclusiones. La “Maruja” no difama, pone a la gente en “su sitio”.
¡Ah, pero no os creáis que solo hay “marujas!...Hay cada “marujo” por ahí…Solo que ellos chismorrean de cosas con más enjundia; la política, los compañeros de trabajo, los personajes famosos, las mujeres de los compañeros de trabajo…
Hay dos clases de “marujas” o “marujos”: la “Maruja reina” (o el “marujo rey”) y los cortesanos. Los del tipo monárquico son los que llevan la voz cantante, tienen mayor imaginación para inventar infundíos y saben donde tienen que difundirlos. Los “cortesanos” son los del: “¡ay!, ¿tú crees?”, o, “si ya decía yo…”.
Los “cortesanos” marujiles tienen otra misión, ayudar a la difusión del chisme: “Pues me han dicho que fulanito,bla,bla,bla, y yo creo que es que bla,bla,bla”…
Eso si, tienen una práctica sutil y ladina para dar la razón a todo el que se confiesa con ellos, pobre incauto. Luego lo despellejan a su espalda, pero si alguien les para los pies dicen: “tienes razón, es que hay gente muy mala, y a mi no me gusta malmeter…”.

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