En el siglo III antes de la era cristiana surge en el sur de Lusitana la figura de un gran líder. Posiblemente era pastor antes de convertirse en guerrero y en el gran caudillo lusitano que posteriormente fue. Logró convencer a otras tribus para que le declaran la guerra a Roma formando una confederación de tribus ibéricas con la que consiguió combatirla, siento el azote de los romanos durante varios años.
Existen varios pueblos de Extremadura que lo reclaman como propio y en Portugal es considerado como héroe nacional. No podemos olvidar que Lusitanía no era solo lo que es actualmente Portugal si no que también incluía buena parte de Extremadura.
En el siglo III a. C. Roma comenzó la conquista de Hispania, durante la Segunda Guerra Púnica, cuando el Senado envió un ejército para bloquear el envío de refuerzos a Aníbal, que estaba en Italia.
Servio Galba mandaba el ejército y atacó los restos de la resistencia lusitana. Los lusitanos enviaron emisarios, temiendo ser destruidos. Galba los recibió y les prometió la entrega de tierras, pero era una trampa. Los soldados romanos masacraron a los lusitanos desarmados, pudiendo escapar Viriato.
Durante las campañas siguientes Viriato infringió dolorosas derrotas a Roma , venciendo a Cayo Plaucio, Claudio Unimano y C.Nigidio. Sin embargo las fuerzas enviadas por el general romano Quinto Fabio y su experiencia militar hacen que Viriato tenga que retirarse cediendo las principales ciudades dominadas por los Lusitanos al sur de la península.
Roma envió a Iberia de nuevo a uno de sus mejores generales, Servilianus Cepión. Cerca de Sierra Morena, los romanos cayeron en una emboscada que los lusitanos les tendieron. Viriato dando muestra de su generosidad permitió que el general y los soldados bajo su mando se marchasen a cambio de un tratado de paz con Roma. Servilianus declaró entonces a Viriato amigo de Roma, reconociendo al cabecilla lusitano dirigente de las tierras bajo su mando.
El senado romano rechazó el pacto hecho por Servilianus y sabiendo que la resistencia lusitana se debía en gran parte al liderazgo de Viriato, sobornó a Áudax, Ditalco y Minurus, tres lusitanos enviados por Viriato como portavoces con el propósito de llegar a un acuerdo de paz. Una vez de vuelta en su campamento, los tres emisarios asesinaron a Viriato mientras éste dormía.
Cuando los traidores regresaron al campamento romano reclamando la recompensa, el cónsul Scipio ordenó que los ejecutaran, declarando que "Roma no paga a los traidores".
Con la muerte de Viriato terminó la resistencia lusitana, pero al tiempo nació su mito.
Viriato, uno de los héroes de mi infancia
Saludos
